Guía para docentes de Sandra Rief
Abordaje de la problemática del alumno en las clases de informática
Qué es el Bullying?
 
 

Qué es el Bullying?

 

El “acoso escolar” o “Bullying” (palabra inglesa que significa: intimidación) se refiere al maltrato físico o verbal sistemático por parte de uno o más alumnos hacia otro. Es un comportamiento prolongado de insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica y/o agresión física de un/os niño/s hacia otro que se convierte en víctima.

El “bullying” no reconoce ni clases sociales ni épocas. Se ha dado históricamente tanto en escuelas públicas como privadas y es un fenómeno más frecuente de lo que se puede imaginar y/o esperar.

Estamos entonces haciendo referencia a todas las formas posibles de actitudes agresivas, intencionadas y repetidas en el tiempo. Las mismas se producen sin motivación aparente. Quien ejerce el bullying lo hace para imponerse a otro más débil. Su poder lo manifiesta a través de amenazas, insultos, agresiones de toda índole, hurtos, actualmete incluso a través de SMS, MSN, Facebook, etc. pero en ámbitos o situaciones donde no puede ser observado por adultos. De este modo el agredido queda a expensas del agresor, (o agresores, dado que no siempre es uno solo quien lo ejerce) quien logra su objetivo de tenerlo bajo su dominio a lo largo del tiempo.

El negarse a ir a la escuela sin motivo aparente, para los padres, puede ser el primer síntoma de que ese/a niño/a se encuentra en problemas. Se debe prestar atención en casa a los cambios de conducta de los/las niños/as, si comienzan a referir más dolores de cabeza, de estómago, si son más renuentes a levantarse para ir a la escuela, lastimaduras y/o moretones injustificados, insomnio, tristeza, etc. En general ellos no ponen de manifiesto abiertamente lo que les sucede pues temen recibir represalias si así lo hicieran.

En muchos casos incluso, si lo hubieran hecho en un principio, los agresores no son castigados, dado que sus actos no son observados por los adultos, y el agredido recibe mayor acoso en virtud de haber intentado “acusar a sus compañeros”, razón por la cual deciden no denunciar más los hechos.

Generalmente estos actos no son solitarios, otros pares asisten a los mismos, en ocasiones como espectadores que “disfrutan” del espectáculo y pasan a ser socios silenciosos de alguien que hace lo que ellos querrían hacer pero no se animan, y en otros casos para evitar ser puestos en el papel de acosados.

Si bien este fenómeno no es novedoso, ya que se ha dado en todas la épocas, el tener mayor conocimiento del mismo nos puede hacer pensar que se da con mayor frecuencia. Pero también puede deberse a un cambio cultural que está dirigiéndose a denunciar más, a una tendencia a hacerlo público, lo cual nos coloca en una mejor posición frente al “qué hacer”. Esto nos permitiría iniciar caminos para la prevención ya que si algo hacía difícil su abordaje era la calidad de “clandestino, secreto, el desconocimiento conciente o inconciente por parte de los adultos”
¿Por dónde comenzar entonces?
Si tenemos en cuenta que para la existencia del bullying debe haber tres participantes: acosador, acosado y espectadores, ya tenemos algo. Sabemos que no cualquiera puede ser acosador ni acosado, pero sí cualquiera puede ser espectador. Teniendo esto claro debemos pensar que para que haya un espectáculo, el mismo debe contar con público, si este no existe, tampoco existirá el espectáculo. Es por eso que tal vez sea ese el eslabón más susceptible de recibir la intervención de los adultos.

En el caso de ellos, no tienen que incurrir en acusaciones ya que solo son testigos, y estarían menos renuentes a participar de conversaciones y reflexiones sobre las posibles consecuencias de dichos actos. Inclusive se puede trabajar para mayor seguridad de ellos en el anonimato propio como de acosadores y acosados.
Con estos últimos las intervenciones no son tan sencillas ya que poseen características como las siguientes.
Acosadores:
1. en general son mayores o más fuertes que los compañeros.
2. suelen venir de hogares donde la violencia es un modo normal de resolución de conflictos.
3. son líderes por admiración o temor.
4. poseen algún grado de discapacidad para reconocer los sentimientos propios y ajenos.
5. tienen problemas de autoestima
6. es su modo de destacarse ya que no encuentran otro

Acosados:
1. suelen ser tímidos y temerosos, introvertidos.
2. menores o más débiles que el resto.
3. pertenecen a alguna minoría dentro del aula, no importa de qué índole, puede ser racial, económica, cultural, etc.
4. rápidamente acceden a las demandas de otros para evitar problemas.
5. tienen necesidad importante de ser aceptados.
6. poseen experiencia de haber denunciado y haber quedado expuestos.

Sea como fuere, sabemos que algo se puede hacer, para lo cual en principio debemos tener en cuenta:
1. Es necesario poder distinguir el acoso sistemático de las conductas violentas esporádicas.
2. Asumir por parte de los adultos (en particular docentes) que el problema existe, que es más frecuente de lo que se presume y que sus consecuencias pueden ser más graves de lo que suponen. Por lo cual “deben intervenir” lo más pronto posible, ya que son situaciones que si no se detienen crecen y pueden llegar a ocasionar daños en muchas ocasiones irreversibles.
3. Intensificar la escucha de padres y maestros, no solo se debe estar atento a lo que dicen los menores, sino que deben saber interpretar muchas veces el mensaje subyacente que nos dan con sus conductas y actitudes. Además se les debe creer cuando denuncian, aún reservándose el derecho de averiguar cuánto hay de cierto en lo que dicen, pero jamás dejar de hacerlo.
4. Estar convencidos que este tipo de conductas se dan, crecen y proliferan en terrenos propicios para ello.

Según los expertos en acoso escolar, la ausencia de reglas, la falta de supervisión y de control razonables de la conducta de los hijos fuera del colegio, de lo que hacen y con quienes van, una disciplina demasiado dura, la falta de comunicación y la ocurrencia de tensiones y de peleas en la familia, pueden llevarlos a adquirir conductas agresivas.

En las escuelas hay que crear condiciones en las que no convenga hostigar a otro, donde esto ya no sea “negocio” fundamentalmente porque no le otorgue el rédito social que busca. Para ello es necesario proponer actitudes alternativas, donde se propicien conductas altruistas y empáticas, otorgando la posibilidad de que puedan gozar de un liderazgo sano.

La prioridad sin embargo la ha de tener el acosado, por lo degradante de su situación y los riesgos que ello implica. Hay que escucharlos, hacerles saber que la denuncia de todo acto de violencia es el primer paso para evitarla, que lo que le sucede no es por “su culpa”, y que es algo que puede ser superado con acompañamiento.

Una de las maneras de hacerlo es ayudándolos a tener conductas asertivas. Es decir acompañarlos en el camino para encontrar maneras saludables de escapar a las trampas, ya sean de sometimiento como a las de responder con violencia.

Sin lugar a dudas desde las escuelas son muchas las cosas que se pueden hacer con la finalidad de extinguir o minimizar dichas conductas. Ante todo deberían elaborar una política respecto del problema que nos ocupa dado que no puede tratarse como algo nuevo, como si fuera la primera vez.

CLAVES ESCOLARES PARA LA PREVENCIÓN
• Formar al personal docente y no docente para detectar conductas de hostigamiento.
• Los alumnos deben participar en la confección de reglamentos de convivencia. Sobre los cuales se ha de volver muchas veces a lo largo del año.
• Supervisar recreos, comedores, baños, transportes escolares.
• Información a padres cuando se detecten estas conductas hostiles.
• Corregir a los hostigadores.
• Crear espacios donde sea posible hablar del tema.

CLAVES PARA ACTUAR CUANDO SE DETECTA EL BULLYING
• Detener la agresión.
• Intentar una identificación del agresor con el agredido.
• Elaborar un contrato por escrito de “no agresión” con el hostigador.
• Citar a los padres de ambos alumnos (agresor, agredido) para imponerlos de la situación, pero no conjuntamente, sino por separado.
• Proveer al hostigado de pautas conductuales con el fin de afrontar la situación. (mejorar habilidades sociales y de comunicación)

CLAVES PARA PADRES
• Escuchar a sus hijos/as, no prejuzgar, no propiciar que se defienda.
• Acercarse a la escuela y exponer la situación.
• No enfrentar a los padres del hostigador.
• Recurrir a profesionales.

“Un niño que es hostigado es un niño en riesgo grave. Un niño que es hostigador es un niño en riesgo grave. Una sociedad que acepta en silencio una relación hostigador–hostigado es una sociedad en riesgo muy grave.” (Dr. Miguel Angel García Coto)

Graciela B. Bartomeo
Psicopedagoga
Reg. Nº 4474-76

 
 
 
 
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